Índice de relatos

Violencia de género

Don Alucinado trataba de comunicar con el técnico de mantenimiento, y no paraba de saltarle el contestador. Dejo un mensaje pidiéndole que se pusiera en contacto con él. Pasado un tiempo, el técnico le devolvió la llamada.
–Hola, he visto su mensaje. ¿En qué puedo ayudarle?

Marketing divino

Don Perplejo camina por la acera bajo el cielo gris metálico. Su paso es rápido y el vapor que exhala empañaba uno de los cristales de sus gafas. .
De repente, el frenazo seco de un coche acompañado de un pitido y un “me cago en tu puta madre” lo saco de su concentración. Miro de refilón la escena y continúo hacia su destino: la oficina de don Alucinado Rodríguez, informático y publicista de profesión,

Tiempo al tiempo

Ese día, don Perplejo terminó antes de lo que esperaba el trabajo que fue a hacer a un domicilio. Como tenía tiempo pensó en hacerle una visita a su amigo el informático al encontrarse cerca de su oficina.
Las campanas de una iglesia cercana tocaban con un sonido estruendoso llamando a los feligreses mientras acomodaba los bártulos en la moto. El tráfico era tranquilo y no tardo en llegar.

Monos humanos

Don Perplejo llego temprano al taller. Acomodo la perra en su cama, la acaricio pasándole la mano por la barriga. Después se dirigió al equipo de música y puso un disco. Se sentó en el taburete que había junto al banco para hacer el presupuesto de un cliente. El tiempo transcurría levemente mientras en el equipo sonaba el vinilo: “My Song” con Keith Garrett acompañado de Jan Garbarek. Al tiempo, Se levanto para ir

Reciclaje

Los toques de una llave en el cristal de la puerta sacaron a don Perplejo de su concentración. Estaba encolando una silla de estilo isabelino mientras escuchaba el vinilo del “viaje al centro de la tierra” de Rick Wakeman.

Acoso escolar

Don Perplejo está fijando unos cables en una pared de ladrillo visto en la terraza de un ático. Es una tarde soleada de primavera y los rayos del sol penetran como finos haces de luz por la aberturas del toldo. De vez en cuando paraba para mirar y oler las flores de unas macetas bien cuidadas con geranios,

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