El técnico, estaba buscando la ferretería en un barrio antiguo de la ciudad. Camina por las aceras de calles estrechas con la calzada adoquinada. Al llegar al establecimiento, solo estaba una pareja joven que la atendía. La mujer dejo encima del mostrador las facturas que estaba revisando y se acerco para atenderlo. --Buenos días, ¿que necesita usted? --Buenas, deme cuatro bisagras de cazoleta de codo recto, para unos armarios de cocina.